La dinámica multipolar: Las relaciones India-China y la reconfiguración del orden global y regional en el sur de Asia.

La dinámica multipolar: Las relaciones India-China y la reconfiguración del orden global y regional en el sur de Asia.

Este artículo académico se adentra en un análisis exhaustivo sobre la reconfiguración del orden global y regional impulsada por las dinámicas de poder entre India y China. La investigación se articula en torno a tres ejes interconectados que definen la interacción y la competencia de estas dos potencias emergentes: primero, la evolución inherente de la estructura del orden mundial y cómo esta transformación impacta directamente en la posición estratégica de India y China; segundo, la naturaleza pragmática de la cooperación bilateral entre ambas naciones, la cual se desarrolla dentro de un marco de política de equilibrio de poder (*balance-of-power politics*); y tercero, sus roles contrapuestos en la remodelación del orden regional dentro de Asia del Sur.

Para abordar esta complejidad multidimensional, el estudio emplea una metodología mixta rigurosa. Esta aproximación combina el rastreo cualitativo de fuentes primarias —incluyendo informes oficiales, declaraciones de cumbres internacionales y textos de política— con un análisis cuantitativo detallado. El componente cuantitativo se basa en el examen de los flujos comerciales bilaterales registrados por la Organización Mundial del Comercio (OMC), específicamente utilizando los datos de Comtrade, cubriendo el periodo comprendido entre 2013 y 2024. El análisis se centra en las transacciones comerciales entre China e India y sus respectivas relaciones comerciales con cinco economías clave de Asia del Sur. Esta combinación de métodos permite no solo entender el marco teórico de la competencia geopolítica, sino también cuantificar las implicaciones económicas concretas de estas interacciones.

Los hallazgos derivados de esta investigación ofrecen una visión matizada de la dinámica comercial y geopolítica. En el ámbito regional, los resultados demuestran que China ha superado a India en términos de expansión de sus flujos comerciales bilaterales a lo largo del periodo de estudio. Esta preponderancia china no es meramente una estadística, sino un indicador de una creciente influencia económica y estratégica en la región. Las proyecciones realizadas por el estudio son particularmente significativas, señalando que esta tendencia podría consolidarse, proyectando que la brecha de liderazgo de China sobre India en el comercio bilateral ascenderá a una cifra sustancial, oscilando entre 6 y 15 mil millones de dólares estadounidenses para el año 2030.

Sin embargo, el análisis de las cifras agregadas revela una profunda heterogeneidad que subraya la complejidad del panorama comercial del sur asiático. Lejos de presentar un panorama uniforme de dominación, el estudio identifica patrones de dependencia distintos según el país. Por ejemplo, se observa que Bangladesh permanece firmemente anclado en la esfera de la dominación china, mientras que Nepal ha profundizado su orientación estratégica hacia India. Por otro lado, naciones como Maldivas y Sri Lanka son clasificadas como mercados genuinamente contestados, donde la influencia de ambas potencias se equilibra de manera más activa.

El caso de Sri Lanka, en particular, complica las narrativas predominantes que suelen centrarse en la supremacía económica china. Durante la crisis soberana de 2021 y 2022, los datos de flujo comercial revelaron una contienda más equitativa. En este periodo específico, los flujos comerciales de India alcanzaron los 6.37 mil millones de dólares, cifra que superó significativamente a los 3.75 mil millones de dólares registrados para China. Este contraste empírico sirve como un contrapunto crucial a las narrativas simplistas, demostrando que la relación económica entre las dos potencias está sujeta a fluctuaciones regionales y coyunturas específicas.

En conclusión, el trabajo argumenta que la condición definitoria de las relaciones internacionales contemporáneas en Asia del Sur reside en la navegación de una multipolaridad. Esta multipolaridad no es una confrontación abierta, sino más bien una coexistencia «suavemente balanceada» (*soft-balanced coexistence*) entre los rivales, complementada por ventajas regionales que son políticamente contingentes y dinámicas. En esencia, el escenario actual se caracteriza por la capacidad de las naciones para gestionar activamente la competencia, aprovechando las oportunidades regionales específicas mientras mantienen canales de cooperación pragmática. Este enfoque de equilibrio delicado es, por lo tanto, el factor determinante que moldea la configuración actual del orden internacional en la región.

Artículo original: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpos.2026.1867443

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