Hablemos de suicidio

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Hablemos de suicidio

119 personas han leído este artículo.La OMS en 1975, y debido a la gran cantidad de definiciones del fenómeno, estableció la siguiente definición de suicidio:

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119 personas han leído este artículo.

La OMS en 1975, y debido a la gran cantidad de definiciones del fenómeno, estableció la siguiente definición de suicidio: “Todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable en la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”. Ahora bien, para ser reconocida la idea de suicidio tiene que haber voluntariedad, es decir, pensamientos, ideas y/o deseos de poner fin a la vida, que además tenga la capacidad de deliberar y capacidad de decidir. Todo algo complicado porque ¿cómo atribuyes o estableces esa voluntariedad o esa decisión? ¿Con una carta de despido? ¿Con una autopsia psicológica? Díficil…

Como fenómeno humano, el suicidio ha estado presente en todas las épocas históricas. Sin embargo, las actitudes hacia este fenómeno han variado considerablemente en las distintas sociedades y culturas, dependiendo de los valores filosóficos, religiosos e intelectuales de cada cultura o momento histórico. Por ello, yo critico el Poder que establece qué es vivir o qué es morir, o la extendida idea de que todo aquel que se suicida es un enfermo mental. El Poder sigue estableciendo lo que es el vivir y lo que es el morir, y trata de ubicar que la muerte se produzca dentro de un orden, por eso puede ser que el suicida sea un sujeto incómodo que cuestiona el orden del morir, si morimos es porque el organismo, el cuerpo ha fallado, no porque la persona decida libremente el morir. El sujeto como agente decide “el vivir” como un espacio de posibilidad subjetiva e intersubjetiva –los deseos- (como vivir, donde ir, qué hacer…) pero no así “el morir” (nadie elige el morir…).

Por otra parte y escuchando a Steven Sharfstein, presidente de AMA (American Psychiatric Association ) 2005 “los psiquiatras han permitido pasar de un modelo de salud bio-psico-social a un modelo bio-bio-bio,” no sé, la verdad, pensando que la realidad es que a pesar de que se haya elevado el consumo de antidepresivos en la población general los datos de prevalencia de la depresión y suicidio a nivel mundial no han disminuido, esto nos tendría que hacer pensar…porque seguimos prescribiendo antidepresivos.

En la época que vivimos recientemente, inmersos en esta pandémica situación, está claro que estamos teniendo unos cambios de comportamiento visibles importantes: miedo a contraer la enfermedad o de que un allegado nuestro se contagie, o situaciones tan duras que hemos vivido de morirse un familiar nuestro y no poder despedirnos, u aislamiento social o familiar al estar confinados en un espacio pequeño por largo período de tiempo, o la posibilidad de riesgo de abuso o violencia de pareja, o problemas de alcohol o drogas, problemas laborables importantes como el riesgo que supone trabajar en hospitales o residencias de ancianos o tiendas o transporte, problemas de pérdida de trabajo o pérdida de los negocios, y un largo etc.

Está claro que esta situación de una u otra forma nos está afectando a nuestra salud, son situaciones que nos conducen al aumento de la angustia, la ansiedad, el miedo, el insonmio y la depresión y si a todo esto le añadimos problemas de violencia, abuso de sustancias, pérdidas de nuestros allegados o de nuestra situación laboral y si no somos capaces de ver un futuro alentador, todo esto son factores de riesgo que podrían llevar a una persona a sentir desesperación y tener pensamientos suicidas.

¿Qué señales podemos encontrar para ver que alguien tiene pensamientos o riesgo suicida? Una pista clara puede ser que la persona nos hable de que siente una gran culpa o vergüenza o que es una carga para los demás o que se siente vacío, sin esperanza, que no tiene razones para vivir, triste o habla de la muerte o directamente que quiere morir. También podemos ver si esta persona entra en internet o pregunta sobre formas de morir, suele hacer regalos de sus cosas, o hace testamento, empieza a llamar a sus amigos con frases que aparecen como despedidas, cambios en el comportamiento de las comidas o del sueño, incluso la ingesta de drogas o alcohol.

¿Qué creo que el posible suicida desearía escuchar de alguien que tiene cerca? Pienso que busca cercanía y que alguien le escuche dentro de un espacio seguro, que entienda sus emociones, que sea amable, con preocupación genuina, que le dé motivos para avanzar, asesoramiento y orientación, entender que nada ha sido su culpa, que sea empático y que no le juzgue.

Si una persona detecta señales de advertencia de suicidio en ella misma o en alguien conocido, debe buscar ayuda de un profesional de la salud lo más pronto posible.

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